Tratamiento de la endometriosis: qué opciones existen y cómo elegir

Has pasado años con dolor. Has ido a médicos que no te escuchaban. Has probado anticonceptivos que no funcionaban. Y por fin alguien te dijo: “tienes endometriosis”. Y ahora viene la pregunta clave: ¿cuál es el mejor tratamiento de la endometriosis para ti?

Y ahora viene la siguiente pregunta: ¿y qué hago con esto?

La endometriosis no tiene cura, pero tiene tratamiento. Y hay más opciones de las que la mayoría de la gente cree. No todas funcionan para todas las mujeres. No todas son adecuadas para todas las situaciones. Pero hay caminos.

Lo primero que tienes que saber es que el tratamiento de la endometriosis no es una pastilla mágica ni una cirugía definitiva. Es un proceso. Y el objetivo no es “curar” (porque todavía no sabemos cómo), sino controlar los síntomas, mejorar tu calidad de vida y, si lo deseas, preservar tu fertilidad.

¿Por qué los tratamientos son hormonales?

La endometriosis es una enfermedad dependiente de estrógenos. El estrógeno es la hormona que hace que el tejido endometrial crezca dentro del útero… y también fuera de él. Las lesiones de endometriosis producen su propio estrógeno, se autoalimentan y se vuelven más agresivas.

Por eso, la mayoría de los tratamientos médicos buscan bajar los niveles de estrógeno o bloquear su efecto. Cuando el estrógeno baja, las lesiones se encogen, la inflamación disminuye y el dolor se reduce.

Pero hay otro principio clave: suprimir la menstruación. Cada vez que sangras, el tejido endometrial (el que está dentro y el que está fuera) sangra, se inflama y provoca dolor. Si no hay menstruación, no hay ese ciclo de inflamación mensual.

Un estudio de la Universidad de Milán, publicado en 2025 en la revista Biomedicines, explica que los dos pilares del tratamiento hormonal son: (i) la ovariostasis (detener la ovulación para bajar el estrógeno) y (ii) la amenorrea (suprimir la menstruación).

Tratamientos hormonales de primera línea

Son los que se recomiendan primero. Son eficaces, seguros y, en general, bien tolerados.

Progestágenos

Los progestágenos son hormonas sintéticas que imitan a la progesterona natural. Actúan sobre el endometrio, lo adelgazan, reducen la inflamación y, en la práctica, frenan el crecimiento de las lesiones.

Dienogest (DNG)

Es el progestágeno más estudiado para la endometriosis. Se toma en una dosis de 2 mg al día. Un estudio de la Universidad de Witten-Herdecke, publicado en 2025, lo describe como el tratamiento de primera línea con la mejor relación entre eficacia y efectos secundarios.

¿Qué dice la evidencia?

  • Reduce significativamente el dolor menstrual, el dolor pélvico no menstrual y la dispareunia (dolor con las relaciones sexuales).
  • Reduce el tamaño de los endometriomas en los ovarios.
  • Disminuye la recurrencia después de la cirugía.
  • Puede usarse a largo plazo (hasta 5 años) sin pérdida significativa de densidad ósea en mujeres adultas.

Efectos secundarios: sangrado irregular al principio (que suele disminuir a los 3 meses), dolor de cabeza, cambios de humor, disminución de la libido.

Noretisterona (NETA)

Es otro progestágeno, más económico. Se usa a dosis de 2.5 mg al día. Un estudio de la Universidad de Milán demostró que es igual de eficaz que el dienogest para el dolor, pero con más efectos secundarios (aumento de peso, acné, seborrea).

Levonorgestrel (DIU)

El DIU de levonorgestrel (el que se coloca dentro del útero) libera la hormona de forma local. Es especialmente eficaz si además tienes adenomiosis (que es muy frecuente junto con la endometriosis).

Ventajas: efectos secundarios sistémicos mínimos, dura 5 años, no requiere tomar pastillas cada día.

Desventajas: puede ser doloroso de colocar, no suprime la ovulación (así que no protege contra los endometriomas ováricos), y puede causar sangrado irregular.

Anticonceptivos orales combinados

Los anticonceptivos orales combinados (con estrógeno y progestágeno) se usan desde hace décadas para la endometriosis. Funcionan, pero hay un debate importante: el tipo de estrógeno que contienen.

La mayoría de los anticonceptivos orales usan etinilestradiol, un estrógeno sintético que es 4 a 6 veces más potente que el estradiol natural. Esto significa que puede estimular las lesiones en lugar de frenarlas. Además, aumenta el riesgo de trombosis.

Un estudio de la Universidad de Milán, publicado en 2025, recomienda usar anticonceptivos con estrógenos bioidénticos (como estradiol o estetrol), que tienen un menor riesgo de trombosis y estimulan menos las lesiones.

Eficacia: reducen el dolor menstrual y el riesgo de recurrencia de endometriomas después de la cirugía.

Recomendación: usarlos de forma continua (sin la semana de descanso) para suprimir la menstruación.

Tratamientos hormonales de segunda línea

Si los tratamientos de primera línea no funcionan, no se toleran o no controlan el sangrado, se pasa a los de segunda línea.

Análogos de GnRH

Los análogos de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) actúan sobre el cerebro y bloquean la producción de estrógeno por los ovarios. Inducen una menopausia farmacológica temporal.

Eficacia: son muy eficaces para el dolor, pero…

Efectos secundarios: sofocos, sequedad vaginal, pérdida de densidad ósea, cambios de humor. Por eso, su uso se limita a 6 meses (o más con “terapia de reemplazo” o add-back).

Cómo se usan: inyecciones mensuales o trimestrales.

Cuándo: cuando los tratamientos de primera línea fallan y el dolor es severo.

Antagonistas de GnRH

Son una alternativa más reciente a los análogos. La diferencia clave es que no producen el “efecto rebrote” inicial (no suben el estrógeno antes de bajarlo). Además, son orales (pastillas).

Elagolix: aprobado por la FDA en 2018. Se toma dos veces al día. Dos estudios (ELARIS EM-I y EM-II) demostraron que reduce significativamente el dolor menstrual y el dolor pélvico no menstrual.

Relugolix: otro antagonista oral. Dos estudios (SPIRIT 1 y 2) demostraron que combinado con estradiol y noretisterona (terapia de reemplazo) reduce el dolor y mantiene la densidad ósea.

Linzagolix: el más nuevo. Un estudio de fase 3 (EDELWEISS 3) demostró que a dosis de 200 mg con terapia de reemplazo es muy eficaz para el dolor, con menos efectos secundarios.

Efectos secundarios: sofocos, pérdida de densidad ósea (menor con terapia de reemplazo), dolores de cabeza.

Tratamiento quirúrgico

La cirugía no es el primer paso, pero es una opción importante.

Laparoscopia

La laparoscopia es la cirugía mínimamente invasiva que se usa para diagnosticar y tratar la endometriosis al mismo tiempo.

¿Qué se hace?

  • Se extirpan las lesiones visibles (excisión)
  • Se eliminan los endometriomas ováricos (quistes de chocolate)
  • Se liberan adherencias

¿Cuándo?

  • Cuando el dolor no responde al tratamiento hormonal
  • Cuando hay endometriomas grandes (>3-4 cm)
  • Cuando hay sospecha de endometriosis infiltrante profunda que afecta al intestino o la vejiga
  • Cuando la paciente desea quedarse embarazada y el dolor lo permite

Eficacia: la cirugía reduce el dolor en la mayoría de las pacientes, pero no es definitiva. La recurrencia es frecuente (40-50% a los 5 años). Por eso, la cirugía se complementa con tratamiento hormonal postoperatorio para prevenir la recurrencia.

Tipos de cirugía para endometriomas

  • Quistectomía: se extrae el quiste. Es más eficaz para prevenir la recurrencia, pero puede reducir la reserva ovárica.
  • Vaporización con láser CO2: se quema la pared del quiste. Es menos agresiva para la reserva ovárica, pero tiene más recurrencia.

Cirugía para endometriosis infiltrante profunda

Requiere equipos multidisciplinarios (ginecólogos, cirujanos digestivos, urólogos). Las técnicas incluyen:

  • Shaving: se raspa la lesión sin cortar el intestino.
  • Resección en disco: se corta la parte afectada.
  • Resección segmentaria: se extirpa un segmento de intestino.

Histerectomía

La extirpación del útero (histerectomía) es una opción cuando:

  • No se desea tener más hijos
  • El dolor es severo y no responde a otros tratamientos
  • Se acompaña de adenomiosis severa o sangrado abundante

¿Extirpar los ovarios también? No siempre. Si se extirpan, se induce una menopausia quirúrgica que puede tener consecuencias a largo plazo.

Importante: la histerectomía no cura la endometriosis si quedan lesiones fuera del útero. Y puede no resolver el dolor si hay sensibilización central.

Tratamientos complementarios

No hay evidencia sólida de que curen la endometriosis, pero pueden ayudar a controlar los síntomas.

Dieta antiinflamatoria

Una revisión publicada en 2023 en Frontiers in Nutrition sugiere que ciertos patrones dietéticos pueden reducir la inflamación:

  • Aumentar: pescado graso (omega-3), verduras de hoja verde, frutas, fibra.
  • Reducir: carne roja, grasas trans, alcohol, café (en algunos casos).
  • La evidencia es limitada, pero no hay efectos adversos.

Ejercicio

El ejercicio moderado reduce la inflamación sistémica y mejora el estado de ánimo. No hay estudios concluyentes sobre su efecto específico en la endometriosis, pero tiene beneficios generales.

Manejo del estrés

El estrés crónico empeora la inflamación. Técnicas como la meditación, el yoga y la terapia cognitivo-conductual pueden ser útiles.

Fisioterapia del suelo pélvico

Muchas mujeres con endometriosis tienen hipertonía del suelo pélvico (músculos contraídos crónicamente). La fisioterapia puede ayudar.

Acupuntura

Algunos estudios muestran reducción del dolor con acupuntura, aunque la evidencia es limitada.

Suplementos

Algunos estudios sugieren que la vitamina D, los omega-3 y los antioxidantes pueden tener efectos beneficiosos. Pero se necesitan más estudios.

¿Y si quiero quedarme embarazada?

El tratamiento hormonal no es compatible con el embarazo (porque suprime la ovulación). Pero hay opciones:

  • Cirugía: la extirpación de lesiones puede mejorar las tasas de embarazo espontáneo en endometriosis leve a moderada.
  • Fecundación in vitro (FIV): es la opción más efectiva para mujeres con endometriosis e infertilidad, especialmente en casos avanzados.
  • Tratamiento hormonal previo a la FIV: algunos estudios sugieren que 2-3 meses de tratamiento con análogos de GnRH antes de la FIV mejoran las tasas de embarazo.

Un estudio de la Universidad de Milán publicado en 2025 en la revista Biomedicines señala que el tratamiento hormonal no mejora la fertilidad por sí solo, pero puede preparar el terreno.

Recomendación: si deseas quedarte embarazada, consulta con un especialista en reproducción y un cirujano experto en endometriosis para decidir el mejor enfoque.

Fuentes científicas

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Edi, R., & Cheng, T. (2022). Endometriosis: Evaluation and Treatment. American Family Physician, 106(4), 397-404.

Pasalic, E., Tambuwala, M. M., & Hromic-Hajjefendic, A. (2023). Endometriosis: Classification, pathophysiology, and treatment options. Pathology – Research and Practice, 251, 154847. 10.1016/j.prp.2023.154847

Piriyev, E., Schiermeier, S., & Römer, T. (2025). Hormonal Treatment of Endometriosis: A Narrative Review. Pharmaceuticals, 18(4), 588. https://doi.org/10.3390/ph18040588

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Vercellini, P., Salmeri, N., Bandini, V., Conca, B., Viganò, P., Somigliana, E., & Vignali, M. (2025). Medical Treatment for Symptomatic Endometriosis: Evidence, Experience, and Patient-Centered Care. Biomedicines, 13(3), 620. https://doi.org/10.3390/jcm15062408


Este contenido tiene fines informativos y está basado en literatura científica revisada por pares. No reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Ante síntomas, consultá a un médico ginecólogo.

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