Endometriosis y adenomiosis: ¿son lo mismo?

Te duele la regla. Te duele tener relaciones. Te duele ir al baño. Y además de todo eso, te sangra tanto que no puedes salir de casa. La endometriosis y la adenomiosis son dos enfermedades que a menudo se confunden. Y no es para menos: comparten origen, comparten síntomas y, en muchos casos, comparten paciente.

Pero no son lo mismo. Y saber diferenciarlas puede cambiar la forma en que entiendes lo que te pasa.

¿Qué es cada una?

La endometriosis es tejido similar al endometrio fuera del útero. Puede estar en los ovarios, en el peritoneo, en la vejiga o en el intestino. La adenomiosis es ese mismo tejido dentro de la pared muscular del útero, infiltrándose entre las fibras del miometrio. Dicho de otro modo: la endometriosis es “endometrio fuera” y la adenomiosis es “endometrio dentro”. Pero esa diferencia no es solo geográfica, porque cada ubicación genera problemas distintos.

El equipo de Serdar Bulun, de la Universidad Northwestern, publicadas en 2023 en la revista Fertility and Sterility, explican que ambas enfermedades comparten una fisiopatología extremadamente similar. En ambos casos, el tejido endometrial tiene mutaciones que le permiten sobrevivir y crecer donde no debería. Las mutaciones del gen KRAS son las más frecuentes en la endometriosis, mientras que en la adenomiosis son prácticamente exclusivas. Pero aunque el origen sea el mismo, el comportamiento es diferente.

El sangrado: el sello de la adenomiosis

Si lo que más te preocupa es el sangrado abundante, probablemente la adenomiosis sea la principal responsable. Las fuentes científicas del equipo de Angela Gallone y Felice Petraglia, de la Universidad de Florencia, publicadas en 2026 en el Journal of Endometriosis and Uterine Disorders, compararon los síntomas de 757 mujeres y encontraron que el sangrado menstrual abundante afectaba al 64% de las mujeres con adenomiosis, frente a solo el 19% de las que tenían endometriosis.

El sangrado abundante fue un predictor independiente de adenomiosis. Es decir, incluso ajustando por edad, índice de masa corporal y número de hijos, el sangrado seguía siendo el marcador que mejor distinguía a la adenomiosis de la endometriosis. La adenomiosis altera la contractilidad del útero y engrosa la zona de unión entre el endometrio y el miometrio, lo que provoca que el sangrado sea más abundante y que los calambres sean más intensos.

El dolor: el sello de la endometriosis

La endometriosis duele más, y duele de formas que a veces no encajan con lo que los médicos esperan. En el estudio de Gallone y Petraglia, las mujeres con endometriosis tenían más dismenorrea severa (43% frente al 32% de las que tenían adenomiosis), más dolor pélvico crónico (45% frente al 35%) y más síntomas como dolor al defecar o al orinar.

La dispareunia, el dolor durante las relaciones sexuales, fue igualmente frecuente en ambos grupos, así que si te duele al tener relaciones, ese síntoma no te va a ayudar a saber cuál de las dos enfermedades tienes. Pero hay un dato clave: la endometriosis duele más porque genera más inflamación y afecta a estructuras con más terminaciones nerviosas. Los ligamentos uterosacros, el espacio de Douglas y el intestino están llenos de nervios que se irritan con las lesiones endometriósicas. La adenomiosis, en cambio, provoca un dolor más profundo, más sordo y más ligado al sangrado.

Cuando están juntas: el peor escenario

La adenomiosis y la endometriosis no son enfermedades que se presenten por separado en la mayoría de los casos. De hecho, coexisten con mucha más frecuencia de lo que se pensaba. El equipo de Gallone y Petraglia encontró que el 35% de las pacientes que acudieron a su centro tenían ambas enfermedades. Y cuando eso ocurre, la carga de síntomas no se suma: se multiplica. Los números lo confirman: el 83% de esas mujeres tenía dismenorrea, el 52% la sufría de forma severa, el 77% sentía dolor durante las relaciones sexuales, el 66% sangraba de forma abundante y el 56% padecía dolor pélvico crónico.

No es una suma de dos enfermedades. Es una potenciación de los síntomas.

Otras fuentes científicas refuerzan esta idea. La revisión sistemática de Mei-Huan Wang y su equipo, publicada en 2025 en Reproductive Biology and Endocrinology, analizó 127 estudios con casi 200 millones de mujeres. Sus hallazgos son contundentes: la adenomiosis está presente en el 42% de las mujeres con endometriosis, y la endometriosis está presente en el 38% de las mujeres con adenomiosis. No es una coincidencia estadística, sino la prueba de que comparten un mismo origen.

¿Son la misma enfermedad?

Esta pregunta sigue abierta en la comunidad científica y los investigadores no se ponen de acuerdo. Por un lado, quienes defienden que son dos fenotipos de una misma enfermedad se apoyan en las mutaciones genéticas compartidas. Bulun y su equipo demostraron que el gen KRAS aparece mutado en ambos tipos de tejido y que esas mutaciones son idénticas en el endometrio de la misma paciente, lo que sugiere un origen común.

Sin embargo, hay otro grupo de investigadores que no está tan seguro. Marwan Habiba y sus colegas, de la Universidad de Leicester, publicaron en 2024 en la revista Biomolecules una revisión crítica en la que concluyen que las diferencias entre ambas enfermedades son demasiado profundas como para considerarlas una sola entidad. La adenomiosis es más frecuente en mujeres que han tenido hijos, mientras que la endometriosis se asocia a la nuliparidad. La adenomiosis suele aparecer en la cuarta década de la vida, mientras que la endometriosis se diagnostica antes. Y las firmas moleculares del endometrio en cada enfermedad no son idénticas.

Para Habiba, el hecho de que compartan mutaciones no significa que compartan causa. Las mutaciones de KRAS también aparecen en el endometrio de mujeres sanas, así que no son suficientes para explicar la enfermedad. La pregunta sigue abierta y probablemente no haya una respuesta única. Quizás la endometriosis y la adenomiosis sean dos formas distintas de un mismo problema: un endometrio que no sabe quedarse quieto.

¿Por qué importa saberlo?

Porque el tratamiento cambia. Si tienes sangrado abundante, la adenomiosis puede ser la que está mandando. Si tu problema principal es el dolor, la endometriosis probablemente sea la responsable. Si tienes ambas, necesitas un abordaje que contemple tanto el dolor como el sangrado.

El tratamiento hormonal funciona para las dos: los anticonceptivos, los progestágenos y los análogos de GnRH son opciones válidas en ambos casos. Pero el pronóstico y las opciones quirúrgicas son diferentes. La adenomiosis, cuando ya no se desea tener hijos, puede tratarse con una histerectomía. La endometriosis, en cambio, no se cura con eso, porque el tejido fuera del útero sigue ahí. Por eso es importante saber qué tienes y qué no tienes.

¿Cómo se diagnostican?

La ecografía transvaginal es la primera línea de diagnóstico para ambas. Las fuentes científicas de Sofie Orlov y Ligita Jokubkiene, del Hospital Universitario de Lund en Suecia, publicadas en 2022 en Acta Obstetricia et Gynecologica Scandinavica, examinaron a 373 mujeres con síntomas compatibles con endometriosis. El 25% tenía endometrioma ovárico o endometriosis profunda, el 12% tenía adenomiosis y el 48% no tenía ningún hallazgo anormal en la ecografía. Eso es importante: una ecografía normal no descarta la endometriosis, pero sí puede descartar la adenomiosis si se hace bien. La resonancia magnética también es útil, sobre todo en casos complejos, y a veces, para la endometriosis superficial, la única forma de diagnosticarla es con una laparoscopia.

Dos enfermedades con un mismo origen

La endometriosis y la adenomiosis son dos enfermedades que comparten raíz, pero que se comportan de forma distinta. La adenomiosis sangra. La endometriosis duele. Y cuando están juntas, todo es peor. No son la misma enfermedad, pero son primas hermanas. Y entender eso te ayuda a entender tu cuerpo y a tomar mejores decisiones sobre tu salud.

Fuentes científicas

  • Bulun SE, Yildiz S, Adli M, et al. Endometriosis and adenomyosis: shared pathophysiology. Fertil Steril. 2023;119(5):746-750.https://doi.org/10.1016/j.fertnstert.2023.03.006
  • Gallone A, Santalucia M, Giani M, et al. Adenomyosis and endometriosis: a differential diagnosis by clinical symptoms. J Endometriosis Uterine Disorders. 2026;14:100153. https://doi.org/10.1016/j.jeud.2026.100153
  • Habiba M, Guo SW, Benagiano G. Are Adenomyosis and Endometriosis Phenotypes of the Same Disease Process? Biomolecules. 2023;14(1):32.  https://doi.org/10.3390/biom14010032
  • Orlov S, Jokubkiene L. Prevalence of endometriosis and adenomyosis at transvaginal ultrasound examination in symptomatic women. Acta Obstet Gynecol Scand. 2022;101(5):524-531.
  • Wang MH, Chen JH, Qi XY, et al. Global prevalence of adenomyosis and endometriosis: a systematic review and meta-analysis. Reprod Biol Endocrinol. 2025;23:148. https://doi.org/10.1186/s12958-025-01483-z

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